13 de febrero de 2009

Palabras

Fuera llueve hace rato, la calle abrumada de agua la deja correr en pequeños riachuelos que llenan charcos en los bajos de la calle.
Miraba, melancólico, como se estrellaban las gotas en el cristal, no veía nada, solo mantenía la mirada fija en una dirección sin determinar, a un horizonte difuso o tal vez hasta imaginario. Su mente vacía, harta ya de tanto dolor solo le mostraba una idea.

- ¡¡ Vuela, parte como un pájaro libre !! vuela, vuela libre hazlo.

Oía claramente esa voz y sabía de donde procedía, era él mismo desde su interior quien le hablaba, quien le decía cual era la salida, cuál era el camino…

- ¡¡ Vuela… !! No esperes, no hay otro camino, créeme no lo hay.

Ya estaba cansado de todo, notaba que en su interior había muerto algo importante aunque no sabía el que… pero lo notaba, estaba ahí. Tenía que reaccionar, que tomar una decisión… ¿pero cuál?. No podía, ya no soportaba continuar así, aquel vacio en su interior lo estaba destrozando, no conseguía dejar de llorar, sufría sin lamentarse, poco a poco había conseguido mitigar el dolor que atenazaba su cuerpo y al irse había dejado un vacio inmenso que no lograba llenar, se sentía morir minuto a minuto…

- ¡¡ Vuela… vuela sin más !! - Sonaba dentro de su cabeza.

¿Cuánto más iba a aguantar? ¿Cómo hacerlo?, sus esperanzas hacía tiempo que desaparecieron, ya no lo recordaba, solo miraba por la ventana viendo caer la lluvia, oyendo el estrepito en la calle y seguía con el vacio que llenaba su mente, solo aquella voz repetitiva que una y otra vez decía lo mismo.
Abrió lentamente la ventana comenzando a sentir las gotas frías en la cara, así estuvo un buen rato hasta que sintió correr la gotas por su cara escondiendo sus propias lagrimas. Lloro, lloro sin consuelo, notaba como cada una de las lagrimas corrían por el reguerillo que discurría desde sus ojos a las mejillas llegando a su barbilla donde se desprendían para comenzar una caída insalvable mezclados con las gotas de lluvia hasta estrellarse en el suelo de la calle donde se perdían para siempre. Lento pero seguro se fue poniendo derecho haciendo fuerza con las manos en el alfeizar…

- Hazlo, venga… es lo mejor para todos ¡¡ se libre… vuela !! – oyó una vez más.

Levanto lentamente la pierna derecha sacándola fuera de la ventana, ya estaba a mitad de camino, sentado a horcajadas le vino una arcada repentina que no pudo controlar, casi vomitó pero no pudo, su estomago llevaba días vacio. Seguía llorando casi sin poder tener abiertos los ojos del dolor que le producía el llanto, otra arcada amenazo su cuerpo, un cuerpo que ya no podía mas, los nervios, el cansancio y la falta de comida le habían debilitado tanto que se revelaba contra su dueño.
En ese instante lo vio, lo tenía delante, comenzó a levantar la pierna izquierda lentamente hasta quedar sentado en el alfeizar con las con las manos agarrando los laterales de la ventana, miraba el suelo a sus pies, a ocho pisos de distancia, miraba perdido, sin saber porque esperó tanto. Aun continuaba llorando, sentía como las lágrimas caían desde sus ojos…

- ¡¡ No pienses… hazlo !! Deja de sufrir, vuela, allí está la paz y el sosiego ¡¡ vuela !!

Aquella voz, no entendía, no sabía, por qué se dejaba oír una y otra vez, allí sentado, mojándose con la lluvia, sintiendo tanto frio como soledad, esperaba… esperaba algo sin saber que…
Así estuvo… pensando, mientras la lluvia empapaba la camiseta y el chándal que llevaba puestos, la humedad y el frio agarrotaban sus músculos, temblaba pero sin saber si era por el frio o porque su cuerpo, crispado y saturado de amargura, ya no podía controlar. Ahí estaba, solo, sin más compañía que sus sentimientos helados ya por el paso del tiempo y debilitados por la desesperación y el desasosiego, no podía más…
Se sobresalto. El móvil vibro y dejo escapar su típico y estridente ding-ding dejando claro que un mensaje esperaba ser leído y respondido, se sobresalto, ¿Qué hacer?. Sin dejar de estar en el alfeizar dejo caer su cuerpo a un lado estirando la mano derecha para coger el móvil que estaba en el respaldo del sillón justo tras él.
Al bajar el brazo noto como corría el agua por su piel mojándolo todo a su paso, agarro el aparato y con los dedos doloridos por la humedad y el frio apretó el botón para leer un escueto mensaje, solo una palabra, simple y directa. Era de ella, de la persona que amaba, su vida y esperanza le hablaban.

En la pantalla solo leyó… “Vuelve.”

Se giró como loco saltando dentro del balcón, corrió… corrió poseído de nuevo por un fuego interior que devolvió la vida a su cuerpo destrozado.
Ahora era libre. Y como un pájaro, voló a los brazos de quien amaba.


“Una palabra silenciada muere en la mente por el olvido pero las pronunciadas vuelan hasta los oídos llevadas por el viento.”
.

5 comentarios:

alma máter dijo...

Bonito relato!!! mientras lo leía, estaba deseando llegar al final...
¡¡final feliz!!

Un beso y buen fin de semana!!!

Navegante dijo...

Gracias Alma, aunque muchas veces he querido que este tipo de relatos no fueran como son... tan veridicos como personales.

Bsosss y salu2.

ninfasecreta dijo...

Si es verídico, gracias a Dios por tu final feliz.

Me alegro un millón.

Bss

Navegante dijo...

No hay que preocuparse Ninfa, el personaje se deja llevar por sus pasiones, es capaz de vivir al límite sin más interés que sentirse vivo pero nunca… nunca ha huido de un problema, de un mal trago, ni de un reto y para su “desgracia” – por llamarlo de alguna manera -, la vida es el mayor reto con sobredosis de problemas y lleno de malos tragos que conoce así que…

Bsoss y salu2 amiga

Patri dijo...

Me alegro sinceramente de que no corriera en el otro sentido...

Más besotes cari

De Yimack (JJMB) Creative Commons License

Seguidores